Carlos Serres

Bota de vino: un accesorio histórico en la tradición del vino

Pocos elementos han perdurado al paso del tiempo, tan bien como la bota de vino. La recordamos, no solo de nuestros ancestros, sino de nuestros familiares más cercanos. Hoy por hoy, este elemento se sigue utilizando en muchas zonas rurales, en festividades regionales y también, por los amantes del vino y de la tradición y la historia.

Como en Carlos Serres somos amantes de lo clásico, hoy queremos recuperar el recuerdo y acercarte un poco más a esta tradición que sigue presente en nuestros días, para que, la próxima vez que tengas entre tus manos una bota de vino, puedas apreciar mejor su esencia.

Orígenes e historia de la bota de vino

Una bota de vino, es un recipiente fabricado con cuero que lleva usándose en España desde hace cientos de años. Su origen, de hecho, se remonta a la época romana. Tiempos en los que el vino quedaba almacenado en ánforas de arcilla y normalmente, se transportaba en odres de piel de cabra.

Después, con la llegada del imperio árabe en el siglo VIII, se introdujeron otras técnicas de curtido de cuero. En este momento se introdujeron otras pieles como recipientes para su transporte y conservación.

Culturalmente hablando, este elemento es mucho más antiguo que el propio pueblo romano. De hecho, se han encontrado obras como la Odisea que ya lo nombra y la Biblia lo menciona como el elemento con el que los hijos de Noé acaban por embriagarse. Más recientemente, podemos verlo en obras como el mítico Don Quijote.

La bota de vino, como tal, ha ido transformándose con el paso del tiempo. De hecho, a lo largo de la historia las ha habido de diferentes tipos y tamaños, pero en general su forma sigue siendo la misma: una forma alargada que atiende a su funcionalidad para colgarse en la pared como almacenamiento.

Tipos de botas de vino

En lo que respecta al material, la bota de vino también tiene diferentes materiales: Desde la citada piel de cabra, muy cotizada hoy en día por ser la versión más afín a la tradición, hasta pieles sintéticas. Por lo general, una bota de vino económica se produce con piel curada o de cordero.

No existe una botella de vino igual ni tampoco un solo tipo. En este caso podemos encontrar la diferencia en su interior.

1. La que cuenta con una capa interna, denominada “interior de pez” está realizada de resina de pino. Esta es la nota original y tradicional.

2. Por otro lado, las más actuales, se denominan “interior de látex” y en este caso usa el material látex para impermeabilidad de esa capa interior. Normalmente, este tipo de bota se emplea cuando no solo hay que conservar vino, sino también agua u otras bebidas.

bota para vino

¿Cómo utilizar correctamente una bota de vino?

En lo que respecta al modo de empleo de la bota de vino, la teoría es realmente sencilla, pero, a la hora de la práctica, es posible que, al menos al principio, cueste un poco más. Lo común es que, en esas primeras veces, se “escape” algo de vino. Pero tranquilo, es cuestión de práctica y rápidamente le cogerás el tranquillo si realizas estos pasos:

Paso 1

Coge la bota de vino por la zona superior con una mano y con la otra abre su tapa. Después, con esta misma mano, agarra la parte baja de la bota.

Paso 2

Con el tapón abierto, lleva la bota hacia la zona de tu boca, inclina la botella hasta que alcances una posición cómoda y aprieta suavemente esa zona inferior de la bota. Es importante que esas primeras veces, lo hagas de manera pausada. Así sabrás controlar la cantidad de vino que sale y podrás ir adaptándola a tus necesidades.

A medida que adquieras mayor práctica, podrás beber más cantidad y te posicionas con la postura óptima.

Paso 3

Una vez que no quieras seguir bebiendo, acerca el cuello de la bota hacia tu boca y deja de presionar de manera gradual a la base de la misma. Ves girándola y bajándola para que las gotas residuales no acaben por mancharte.

¿Cómo conservar la bota de vino?

Por suerte, una bota de vino no requiere muchos cuidados. De hecho, podemos encontrar personas que siguen bebiendo con la misma bota de vino que sus abuelos. Tan solo será necesario un lavado periódico. En caso de que vaya a estar mucho tiempo sin usarse, se recomienda lavarla con agua y conservarla en posición horizontal sin que esté hinchada del todo.

En los tipos de bota de vino, denominados botas de pez, si se conserva de manera vertical demasiado, puede descargarse esa capa interna. En este caso bastará con vaciarla y lavarla con agua para luego calentarse al sol. Cuando esté caliente, distribuye con los dedos el aire por todo el interior. Por último, se infla de nuevo y deja que se enfríe. Así es como lo hacían nuestros ancestros y así, es como puede hacerlo tu hoy.

Cómo ves el arte que engloba al mundo del vino, también se centra en sus propios accesorios como es el caso de la bota de vino. Accesorios que llevan acompañando a la humanidad desde hace siglos y que, hoy, siguen conservando tanto su funcionalidad como su propia magia.

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